La escritora Mónica Subietas se atiza una cerveza bien fría en El Bar de Post y habla, a pie de barra, de vivir en permanente estado de construcción, de enamorarse de un suizo de Zúrich en el bar Zúrich y acabar viviendo juntos en Zúrich, de honrar la memoria de una hermana por la que vive cada momento como un privilegio y de una Barcelona que es epicentro existencial por donde todo pasa.
(La foto es de Luis Lumbreras)
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