martes, 12 de enero de 2016

Una universidad a 45 RPM




Hacía mucho tiempo que hablábamos con Dani, responsable del Straighten Up club y rostro preeminente del ala purista de la escena Skinhead Original barcelonesa, de la idea de hacer algo. Un club, una fiesta, lo que fuera: una excusa que nos hiciera poner a rodar algunos de los discos que amamos. 

Un auténtico honor para mí, tal y como podrán Uds. imaginarse, cuando hablamos de un devoto de la música negra como él, con esa colección de Ska, Rocksteady y Reggae ampliada con deliciosas rodajas de Soul y R&B.

Así las cosas, birra va, birra viene, no hace mucho decidimos por fin subirnos al trampolín, cogernos (virilmente, conste) de la mano y dar el salto sin mirar si hay agua en la piscina. De hecho, sin mirar ni tan siquiera si hay piscina.

Como no hay dos sin tres, y por motivos más que obvios relativos a su criterio y a su trayectoria,  involucramos a Lluís Cardenal, el cual secundó nuestro espíritu suicida uniéndose alegremente a la comitiva. ¿Piscinas yo? -profería enfervorizado- ¡Mis cojones!

El resultado, tras horas de reflexión en compañía de posters camioneriles, hilillos de baba cayendo por la comisura de nuestros labios y libaciones variadas, es Take Ivy: una nueva propuesta en el panorama nocturno barcelonés. Un nuevo campus donde venir a lucir sus Bass Weejuns, sus camisas button down y sus v-neck sweaters para bailar al compás de una selección tirando a exquisita de Soul, R&B, Jazz, Rocksteady, Ska, Reggae y Latin Boogaloo.

Sonidos que enseñan más sobre la vida en los tres minutos que dura una canción, que mañanas y tardes enteras pulverizándose los riñones en un tedioso paraninfo, mientras alguien habla de no se sabe exactamente qué.

La clase inaugural es el próximo viernes 12 de febrero (lo cual redondea un fin de semana en que el sábado 13 hay Movin’On, además) y, por una inscripción de 3€, nuestra aula favorita, el New Underground, estará vibrando durante las horas lectivas que van de las 23h00 a las 03h30.

Para más información, además de la que contiene el hermoso cartel diseñado por Dani, cliquen sin miedo en el EVENTO del caralibro creado ad-hoc

martes, 5 de enero de 2016

El nombre es Bond, James Bond



 A punto de alcanzar su vigésimo quinta aventura cinematográfica, contando pronto y a medias, el agente al servicio secreto de su majestad creado por Ian Fleming en 1952 ha vuelto a nacer, de la mano de los guionistas Neal Purvis y Robert Wade, en un reboot de cuatro películas que le han recolocado en el imaginario colectivo tras años de decadencia, vacuidad y previsibilidad.

Pero si “Casino Royale”, “Quantum of Solace”, “Skyfall” y “Spectre” han planteado un nuevo Bond más humano, falible e interesante de la caricatura de sí mismo en que los desaciertos de los 80 y los 90 (y algunos de los 70) habían convertido al personaje, hay 54 años de historia por explorar repletos de anecdotario, subtramas y obsesiones. Muchísimas obsesiones.

Y en eso vamos a estar, el próximo viernes 15 de enero en la Biblioteca La Bòbila de L’Hospitalet, Àlex M. Franquet, Antonio Padilla y servidor, ataviados con nuestros mejores fracs, con las Berettas bien engrasadas y con licencia para charlar, so excusa de la exposición sobre el mundo Bond que La Farga de l’Hospitalet acoge a partir del 29 de enero.

La idea, ofrecer un recorrido comparativo y, a la vez, apasionado, entre el Bond literario como espejo de las filias y fobias de su genial creador, y el Bond cinematográfico como reflejo de unos tiempos que, para él también, han ido cambiando.

El rendez-vous es a las 19h00 en el número 1 de la Plaça de la Bòbila de l’Hospitalet de Llobregat, la entrada absolutamente gratuita y, como de costumbre, pueden acceder al EVENTO féisbuquero para más información.

lunes, 4 de enero de 2016

Arturmasoquismo, un pequeño análisis




La CUP, demostrando ni más ni menos que coherencia, ha tumbado definitivamente la investidura de Artur Mas, un hombre que no ha dejado de dar tumbos a diestro y siniestro en nombre de un independentismo que no se cree ni él, pero que le va como anillo al dedo para no perder el confortable calor de la poltrona y, de paso, dejar las riendas de Catalunya -ya sea ésta comunidad autónoma, región o estado- en las mismas manos de siempre.

Pero vamos por partes. ¿Qué ha pasado hasta el momento? Vamos a intentar arrojar algo de luz sobre las maniobras de un político que encarna todo lo peor del término, incluida su capacidad para calar entre gente que debería estar haciéndole un escrache en la puerta de casa o, cuando menos, ciscándose en su linaje.

Acaudillando la pàtria meua

Con la habilidad de un felino sobre un tejado de zinc, la desesperación de un viejo can en una perrera y la sangre fría de una iguana hambrienta ante una mosca cojonera, Mas ha logrado mantenerse a flote evitando el sorpasso de ERC y eludiendo las toneladas de mierda que, lanzadas contra inconvenientes ventiladores, han salpicado a su partido; empezando por su papá espiritual y político, Jordi Pujol, a quien los truquillos retóricos de la era de Banca Catalana parecen no ser ya tan útiles como otrora. Y es que el “no tenim ni cinc” de Ferrusola no hay espíritu libertador-independentista que se lo coma.


Con todo este alud de miseria viniéndosele encima, e implementando las peores políticas sociales que se recuerden en la Generalitat de Catalunya desde la llegada a la misma de Josep Tarradellas, Mas se ha visto ¿obligado?, ¿inspirado?, ¿imbuido? a adherir al storytelling empezado por Jordi Pujol en una entrevista con Jordi Évole, en Salvados y, de la noche a la mañana, a convertirse en mesías del independentismo. En voz de “la voluntat d’un poble”, con los brazos abiertos, el rictus solemne y la mirada de místico medieval incluidos. 

Es irrelevante que el partido que representa haya estado más de 20 años al frente de la Generalitat de Catalunya, dirigido -además- por un hombre que trató este país más como un latifundio de su propiedad que como una patria a cuyas gentes honrar.

La voluntat d’un poble

La debacle empieza aquí, cuando las –legítimas, por pacíficas- movilizaciones de la sociedad civil a favor de la independencia de Catalunya son instrumentalizadas por ese mismo Govern que al mismo tiempo envía a los manifestantes del 15 M lecheras repletas de antidisturbios de los Mossos d’Esquadra, más puestos que los tertulianos del Sálvame de Luxe.


Da comienzo una campaña mediática, dirigida desde Tv3 (“la de tots”, dicen, sin precisar a qué sector de la población alude esa presunta totalidad) digna del No-Do en su acepción más aviesa. Se habla de libertad, como si convertirse en estado independiente en un mundo global gobernado por la macroeconomía de las grandes corporaciones, diera algo de libertad. ¿Libertad de qué? Nos preguntamos unos cuantos ciudadanos de Catalunya, que asistimos al bochornoso silencio de Mas ante algo tan poco liberador como el TTIP.

Y, aun así, pese al discurso absurdo, las deformaciones históricas, la invención de un Reino de Catalunya que jamás existió mediante cheques en blanco a Òmnium Cultural y a la Assamblea Nacional de Catalunya, desde las que incluso se llega a decir que Amerigo Vespuccio o Miguel de Cervantes eran catalanes; la gente cae. Cae de lleno. 

 
Cae, hasta el punto de lamentar que la alcaldía de Barcelona recaiga sobre Ada Colau, una persona con la credibilidad de haberse jugado el físico para evitar desahucios de familias, pero sin especiales simpatías –ni antipatías- para con el independentismo; en vez de Trias, quien había estado gobernando en la alcaldía con la total connivencia del PP el cual, para según qué cosas, no es tan enemigo como parece. Antes, al contrario: y ahí están la operación SABA, el pelotazo de la Maquinista o el buffet libre hotelero en Ciutat Vella para demostrarlo.


Izquierda autóctona domesticada

Una de las gestas más astutas de Mas, lo que hace que quienes le tildan de gilipollas estén pero que muy equivocados, ha sido el sometimiento de ERC, otrora encarnación de la izquierda catalanista y, como tal, partido de oposición a los desmanes burgueses de CIU; luego coprotagonista en esa comedia bufa llamada Tripartit que acabó desacreditando a la izquierda catalana por siempre jamás y, por último, dócil animalito de compañía de un centro derecha que despojó a la formación de todo su retaje socialista.

Detrás de esta monumental bajada de pantalones está  Oriol Junqueras, un tipo más interesado en salir en los libros de historia y en imaginarse a los niños catalanes del 2050 exclamando ohhhs y ahhhs de admiración, cuando se hable de él como de liberador de la patria, que en mantener a raya el “seny” de quienes privatizan lo público, guardan els calerons en Andorra y tienen su sede embargada.

Y no es que Junqueras no intente pasar por delante de Mas, pero es que ni con ésas lo consigue, el pobre diablo, quien tiene como mérito destacable el haber ofrecido el único debate decente sobre la independencia frente a García-Margallo.

Votación democrática

En contra del Tribunal Constitucional y de la unanimidad del establishment español, Mas convoca un referéndum consultivo para, ni que sea, tomarle el pulso a la sociedad catalana respecto al asunto del independentismo. Un gesto que, a pesar de la repugnancia que la falsedad patriotera del líder de CIU destila por cada poro de su cuerpo, es tomado como legítimo por parte de la sociedad catalana.

Ese día, somos muchos los que vamos a votar, porque nada hay más democrático que éso: que expresar la propia opinión a través del voto. Y aunque a veces nos gustaría colgar a según quiénes de los cojones en medio de la plaza Sant Jaume, som gent assenyada.

Y miren si som gent assenyada que, pese a la (admirable) movilización casi total de los independentistas, las cifras que arroja dicho referéndum, pese a los nulos controles internacionales, dictan que sólo un 30% de los catalanes quiere independizarse de España, resultado que incomoda a un Mas que había anunciado que, por debajo de un 66% de consenso social, no iba a empezar ningún “procés”; como queriendo decir, tal vez, que se iba a preocupar de gobernar un poco.

Eso sí, ante la inconveniencia de dichos resultados, se da por hecho de que el problema ahora es que desde Madrid no se había dado el visto bueno a este referéndum y, claro, al no ser “legal” no se vale. Que es algo así como irse de putas y, luego, como no se te levanta, pretender no pagar.

El cachondeíto padre

Pero la parte más ridícula de toda esta historia llega cuando se adelantan elecciones (en Catalunya llevamos un ritmo medio de unas generales al año, durante el último lustro) y se quieren dotar éstas de una doble naturaleza: para elegir gobierno y como referéndum. La cuenta es así doble.

Para ello, y ante su previsible fracaso en solitario, Artur Mas parte peras con sus compañeros históricos de Unió Democràtica de Catalunya, igual de casposos pero no independentistas, y crea una lista llamada Junts pel Sí (JxS), también conocida como Junts pel 3%, donde no hay nada definido, ningún programa político, ninguna directriz: Sólo la quimera de esa independencia que nos hará libres, felices, ricos, sostenibles, mejores, más delgados, más ágiles, con los glúteos mejor definidos y, a los tíos, con la polla más larga.

La idea es de presentarse como una suerte de mezcla entre el Dalai Lama, Ghandi y Winston Churchill al humilde servicio de la independencia la cual, declara con la mano en el corazón en noviembre pasado, está por encima de intereses partidistas y posturas personales. Por eso, se presenta cuarto en la lista de JxS.

Tras las votaciones, en septiembre, la agrupación obtiene la victoria, en términos parlamentarios, pero vuelve a fracasar a nivel de referéndum. Un 47% de los votantes quiere la independencia, lo cual deja al 53% restante, a quienes no votaron y a los residentes en Catalunya con pasaporte extranjero entre el no y el nsnc. De facto, toda esta masa social se queda sin voz ni voto. Pero como no sale en TV3, tampoco pasa nada.

Al adquirir la mayoría parlamentaria, aunque desde el punto de vista consultivo la mayoría siga siendo no independentista, JxS anuncia, ahora con Mas al frente -cuando todos creíamos que su número 1 era un tal Raül Romeva, émulo de Mr. Proper- que el “procés” de desconexión del Estado Español sigue adelante. Un poco como esas ancianitas que siguen hablando con el sofá, pensando que, allá sentado, se encuentra su difunto marido. ¿Que es el criterio de una minoría sobre una mayoría? ¿Qué más da a estas alturas de la delirante penícula? ¿A estas alturas del cachondeíto?


No obstante, para poder acceder al Parlamento catalán y empezar su famoso “procés”, JxS necesita la investidura de la Candidatura de Unidad Popular (CUP), la cual dice que sí a un montón  de cosas pero no a una: no investirá a alguien tan poco limpio como Artur Mas, no empezará la casa con unos cimientos podridos. Algo más que lógico tratándose de una agrupación definida como antisistema; y tal vez lo sea, y a mucha honra, en un contexto en que sistema significa mangoneo impune y mamoneo indiscriminado.

To be continued, por desgracia

Por tercera vez consecutiva, desde la CUP se vota que no a Mas y eso aboca Catalunya a otras elecciones al Parlament.

La coherencia de quienes no han investido a Mas ha sido condenada por parte de todos aquellos que ven, en la figura de éste, al nuevo caudillo que les guiará hacia la libertad de la patria autóctona catalana; eso sí, es de suponer que con los fondos bien guardaditos en Andorra.

“Fills de puta” se lee y oye por ahí, o cosas peores como “botiflers” y “espanyolistes” que es como ser gay, rojo y masón en la comisaría de Vía Layetana en tiempos de Franco. Todos, desde el apuntador a profesores universitarios llaman “putas” a las mujeres de las CUP y condenan su fealdad, instando a su lapidación. Mentes preclaras como la de Pilar Rahola, en su día perro de presa del esquerrarepublicano Àngel Colom y hoy reconvertida a sumisa María Magdalena de Mas, de quien sólo falta que pida un hijo (imposible de fecundar, afortunadamente), sitúan nada menos que al CNI detrás de esta negación a la investidura de su héroe.

Da igual que Mas y sus aliados no tengan ningún programa ni nada que se le parezca. Da igual que, cuando se han puesto a hacer política, haya sido en detrimento del ciudadano. Da igual que hayan abocado el gobierno de Catalunya a una parálisis legislativa fuera de toda lógica. Da igual que siga habiendo desahucios, abusos de la banca, privatización, ignorancia, pobreza y brutalidad policial, y que ninguno de estos problemas haya sido planteado en clave de una Catalunya independiente. Da igual que, todo lo conseguido por  la sociedad civil, movilizándose pacífica y cabalmente, y obteniendo el apoyo y las simpatías internacionales, haya caído en saco roto por la prepotente y codiciosa instrumentalización de Mas y los suyos, con la connivencia de una pseudo izquierda con un ojo cerrado de serie y el otro mirando a Sebastopol.

Da igual todo. Porque es tal el grado rayano el surrealismo de este “procés” y de quienes lo defienden como si les fuera la vida en ello (y no, por ejemplo, en el quirófano de un hospital cuyo presupuesto ha sido recortado en un 70%), que parece darles igual que quien gobierne la Catalunya independent del mañana sea una mezcla entre Hitler, Stalin, Pol Pot y José María Aznar en bata de boatiné: El Arturmasoquismo es así. Y será cierto eso de que sarna con gusto no pica. 

Pero a otros no vea cómo nos escuece, oiguen.



miércoles, 23 de diciembre de 2015

Con propósitos (subterráneos) de Año Nuevo



Se acaba otro año y empieza la cuenta atrás para empezar a descubrir qué depara 2016, en un putapénico contexto de charlatanería, injusticia, pasividad, nacionalismos de cartón piedra y un generalizado cutrerío rayano el analfabetismo.

Todo ese secreto hacer ­-que salmodiaran aquéllos- pergeñado por ese omnipresente enemigo entregado a que te tragues sus trolas, cumplas con aquellas normas que él se salta sistemáticamente y tu camino quede cercenado por sus desvíos.

Es difícil hablar de marginalidad, de autosuficiencia y de underground en la era de las TIC e internet, donde los significados y significantes se han polarizado tanto, hasta llegar a su total banalización.
No obstante, se puede seguir resistiendo y en esas estamos, siguiendo con proyectos ya en marcha (El Aperitivo del Ritual, Le Clean Cut, la salida de la segunda aventura de Palop…) y con un buen puñado de novedades de las que se informará puntualmente.

Entretanto, disfruten de las festividades, si es que las tienen y, si andan por Barcelona, no olviden pasarse en Nochevieja por el New Underground a celebrarla con la familia.